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Medidas severas y desaceleración: cómo la política migratoria federal está transformando las pequeñas localidades de Estados Unidos

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    Alma Contreras
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Por Alma Contreras




Gran parte del debate nacional sobre la inmigración se centra en la frontera entre Estados Unidos y México y en la política federal. Sin embargo, algunas de las consecuencias más significativas de la política migratoria se manifiestan lejos de la frontera: en las pequeñas localidades y comunidades rurales del país.


En las últimas dos décadas, muchas de estas comunidades han dependido de los inmigrantes para revertir el descenso demográfico, cubrir la escasez de mano de obra, mantener las escuelas, abrir negocios y fortalecer las economías locales. A medida que las políticas migratorias federales se vuelven más restrictivas, los líderes locales se enfrentan a nuevos desafíos que afectan a empleadores, escuelas, comunidades religiosas, fuerzas del orden y familias.


American Community Media, en su sesión informativa, analizó cómo la inmigración ha transformado las pequeñas localidades estadounidenses, cómo las recientes políticas migratorias federales están afectando a estas comunidades y qué podrían significar estos cambios para su futuro.


Jennie Murray, presidenta y directora ejecutiva del National Immigration Forum, mencionó que actualmente la inmigración presenta un saldo neto negativo, y eso es algo muy importante de comprender. El año 2025 fue el primero en la historia de la nación en el que registró una cifra neta negativa de inmigración, y todo apunta a que en 2026 ocurrirá lo mismo. El 13 % de la población del país es inmigrante. El 19 % de la fuerza laboral está compuesta por personas nacidas en el extranjero. A menudo, se tiende a asociar la inmigración y a los trabajadores inmigrantes únicamente con empleos de alta cualificación o con puestos de nivel inicial o de trabajo agrícola.



En 2025, entre 2.2 y 2.3 millones de personas optaron por la autodeportación, ya fuera con la esperanza de marcharse en familia para no ser separados, o bien creyendo algunas de las promesas del DHS de que, si se marchaban, podrían regresar al país. Otras 675,000 personas abandonaron el país de forma forzosa.


Para terminar, señaló que esta tasa de natalidad es históricamente baja y el hecho de que la propia Oficina de Gestión y Presupuesto proyectaba que, entre 2024 y 2034, estarían en camino de lograr un aumento del PIB de 8.9 billones de dólares gracias a los inmigrantes; sin embargo, ya no se puede contar con esa cifra.


Tim Slack, profesor de Sociología de la Universidad Estatal de Luisiana, dijo que todos en Estados Unidos descienden de personas que emigraron desde otros lugares. La inmigración ha servido de salvavidas demográfico para muchas comunidades rurales, compensando la pérdida de población que se habría producido en su ausencia. La despoblación es una tendencia demográfica importante en la América rural, y el envejecimiento de la población y la emigración de los jóvenes son los factores que contribuyen a ello. El envejecimiento y la emigración son fenómenos especialmente marcados entre la población blanca no hispana de las zonas rurales; se trata de un grupo demográfico que ha disminuido tanto en cifras absolutas como en términos porcentuales durante la última década, y los inmigrantes ayudan a compensar esas pérdidas.


Rachel Peri, directora ejecutiva de Welcoming America, tiene el gran privilegio de poder trabajar con muchas comunidades en todo Estados Unidos. Comenta que lo que están experimentando es una gran variedad de situaciones, dependiendo de los niveles de actividad del ICE en sus propias localidades y de sus contextos políticos, entre otros factores. Pero, de manera constante y generalizada, muchos están viendo las consecuencias de una grave ruptura de la confianza y las relaciones, así como una fractura en las comunidades, como resultado de muchas políticas federales destinadas no solo a expulsar a personas del país sino también a sembrar mucho miedo y división.


Muchas personas están leyendo las mismas historias sobre lugares donde, de repente, un vecino ha sido deportado y existe una toma de conciencia sobre las consecuencias de estas políticas, algo que la gente no percibía tan de cerca antes de que afectaran a su propia comunidad. Pero también en muchos lugares, incluso con posturas políticas muy diversas, sobre lo que significa para los miembros de la comunidad ser arrancados de sus familias.




En el estado de Iowa se propagan oleadas de miedo entre las comunidades inmigrantes debido a lo que ven en las noticias, a lo que ha pasado en otras partes del país, a los sucesos ocurridos cerca de casa, como cuando detienen y encarcelan a alguien sin antecedentes penales, pero que quizás solo tenía problemas con su documentación. Esto provoca que la gente deje de ir a trabajar, de asistir a sus citas médicas, de presentarse ante el tribunal, de ir a la iglesia o de hacer la compra. Y los defensores que trabajan con estos grupos se enfrentan a esta situación día tras día, tanto en zonas rurales como urbanas.


Dr. Carl Ruby, pastor principal de Central Christian Church, Springfield, Ohio, comentó que las personas de su iglesia han estado recibiendo cartas indicándoles que deben presentarse ante el ICE; luego les colocan monitores de tobillo y les dicen que deben regresar cuando se les requiera o serán detenidos. Es algo deshumanizante; es algo aterrador, y en los últimos días el ICE ha estado realmente en la ciudad deteniendo a personas. Springfield era una ciudad del “Cinturón de Óxido” (Rust Belt) del Medio Oeste y solo había 54,000 habitantes, así que, con la llegada de los haitianos, trajeron consigo un resurgimiento económico; se han creado empresas, iglesias y organizaciones sin fines de lucro. Han ayudado a empresas ya existentes a expandirse.


El gobernador DeWine ha dicho que esto que está ocurriendo es un desastre humanitario y económico para Springfield, es una crisis, simplemente en cuanto a poner comida en la mesa y pagar el alquiler. Hay un ambiente de pánico en la ciudad ahora mismo.


El pastor Ruby hablaba con el gobernador cuando pasó el dueño de un negocio, y el gobernador DeWine le preguntó: “¿Cómo será intentar reemplazar a estos trabajadores haitianos?”. Y él respondió que harían falta varios estadounidenses para reemplazar a cada trabajador, porque siempre se presentan a trabajar, siempre pasan las pruebas de detección de drogas, aceptan todas las horas extra que pueden conseguir y simplemente trabajan muy duro. Y esto sucede por muchas razones. Una de ellas es que muchos siguen manteniendo a sus familias y, en algunos casos, a huérfanos que han pasado a formar parte de su familia en Haití. Así que esto es una tragedia en Springfield, pero se replica en hogares de Haití que dependían de los ingresos que estas personas generaban.


La gran mayoría de la gente en Springfield realmente acoge a los haitianos y reconoce que contribuyen a nuestra comunidad.



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