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Obstáculos para votar en las elecciones de mitad de mandato: impacto en los votantes de diversos grupos étnicos

Foto del escritor: Alma Contreras
Alma Contreras
hace 1 hora
6 min de lectura

Por Alma Contreras
Por Alma Contreras

Este otoño, millones de estadounidenses acudirán a las urnas en medio de un panorama electoral cambiante que genera nuevos obstáculos para votar en muchas zonas del país. Las comunidades históricamente marginadas se enfrentan a algunas de las mayores barreras al intentar ejercer su derecho democrático al voto, en una coyuntura que revierte décadas de progreso.


La participación electoral aumentó considerablemente durante las elecciones presidenciales de 2024: casi dos tercios de los votantes afroamericanos emitieron su voto, registrándose cifras similares entre los estadounidenses de origen asiático y latino. Pero, ¿podrá mantenerse este aumento de la participación en 2026 a pesar de estos obstáculos?

Los ponentes en la sesión informativa de American Community Media analizaron los desafíos prácticos que enfrentan los votantes, el panorama legal y político en torno al acceso al voto, y las iniciativas en curso para proteger la participación en las elecciones de noviembre.


John C. Yang, presidente y director ejecutivo de Asian Americans Advancing Justice | AAJC, mencionó que votar será fundamental en estas próximas elecciones y es un deber para todos como ciudadanos, muchas personas de la comunidad se están viendo afectadas por estas políticas, ya sea a nivel federal, estatal o local. Ya se trate del costo de la gasolina, de los alimentos o de la atención médica para familiares, todos tienen un interés en juego en estas elecciones. Muchos provienen de familias inmigrantes; de hecho, en la comunidad asiático-estadounidense, cerca de dos tercios de sus miembros son inmigrantes, y el 90 % son inmigrantes o hijos de inmigrantes, así que, cuando se habla de políticas migratorias implementadas por el gobierno federal, es algo que debería de preocuparle a todos, y asegurarse de tener voz en este proceso.


El voto por correo debería funcionar igual que en elecciones anteriores, la semana pasada, la Corte Suprema emitió una decisión reafirmando que el voto por correo no será gestionado por el gobierno federal ni por el Servicio Postal de los EE. UU., más bien, serán los funcionarios electorales estatales quienes continúen administrándolo. Hay que disipar el temor de que no se puede votar por correo, sigue siendo un método confiable para votar y, francamente, para muchos miembros de la comunidad podría ser la forma preferida de hacerlo, también está el tema de la presencia de ICE en los centros de votación, por ahora son solo rumores. Un aspecto importante es expresarse con firmeza si agentes de ICE le detienen; es decir, hablar en voz alta para que otras personas cercanas puedan ayudar a protegerle o entender lo que está sucediendo.


Esta infraestructura incluye una línea directa para la comunidad asiático-estadounidense: el 888-API-VOTE. Esa línea opera en inglés y, en nueve idiomas asiáticos distintos. Así que, si desea saber si está registrado para votar, puede llamar a esta línea para verificar su estado de registro. Muchas personas de la comunidad prefieren votar por correo, para poder entender la boleta con un poco más de tiempo y tranquilidad en casa. Así que el consejo para todos ellos es que elaboren un plan para votar.


Monica Spencer, directora estatal en Georgia de VoteRiders, mencionó que VoteRiders es la organización líder a nivel nacional centrada en la educación y la asistencia sobre la identificación de votantes. Ofrece servicios gratuitos y ayuda directa a cualquier ciudadano estadounidense que necesite una identificación para votar y emitir su voto.

Hoy en día, hay millones de votantes en riesgo de ser silenciados debido a las leyes de identificación de votantes y afrontan esta crisis directamente mediante una combinación única de organización comunitaria sobre el terreno, difusión digital y educación, trabajo colaborativo con socios y también labor de incidencia política. Todos sus servicios son gratuitos ya sea de forma presencial o virtual.



En VoteRiders considera que el costo nunca debería ser un obstáculo para votar, por lo que eliminan esa barrera relacionada con las identificaciones cubriendo todos los gastos asociados. Trabajan para restaurar y fortalecer una democracia, educando a los votantes sobre las leyes de identificación electoral y ayudándoles a obtener los documentos que necesitan.


Spencer realiza una labor que asume plenamente; brinda ayuda para que puedan obtener documentos de identidad es más que un simple trabajo para ella: es un ministerio, es una obra de fe y de justicia. Como mujer afroamericana del sur, está comprometida a ayudar a quienes necesitan asistencia para acudir a las urnas y votar con confianza. Gran parte de su trabajo se desarrolla en las zonas rurales de Georgia, donde los votantes enfrentan numerosos desafíos: la falta de transporte público, las limitaciones económicas, la falta de acceso a las oficinas electorales y la reducción del número de urnas y centros de votación.


Jesus Zamora, director de trabajo de campo de Mi Familia Vota, se enfocan en empoderar a las familias mediante el registro de votantes no partidista, la educación cívica y el desarrollo de liderazgo. Se aseguran de que las comunidades tengan una voz directa en las decisiones que moldean sus vidas. Operan en diferentes regiones de Texas; la sede principal está en Houston, en el condado de Harris, pero también llevan a cabo labores de organización en Dallas, en el condado de Tarrant y en el Valle del Río Grande.


Al analizar el panorama en Texas, se ve que la comunidad latina es fundamental para el futuro del estado; representa más del 40% de todos los residentes de Texas. Sin embargo, esta realidad demográfica solo se traduce en representación local cuando los miembros de la comunidad están registrados y listos para participar.


Lamentablemente, las leyes exigen que el registro se realice mediante formularios físicos en papel y a través de un registrador voluntario autorizado; no cuentan con un sistema de registro de votantes en línea. Los votantes tienen la oportunidad de visitar el sitio web del estado, el de la oficina del tasador de impuestos o el del departamento electoral para imprimir el formulario, pero tendrían que enviarlo por correo directamente a la oficina electoral de su condado; se ha observado que esto, en muchas ocasiones, crea barreras.


En lo que respecta al voto por correo, Texas impone bastantes restricciones; existen dos categorías específicas: personas con discapacidad o personas que estarán fuera del condado durante todo el periodo de votación. El voto por correo y las boletas son fundamentales; son una herramienta clave para garantizar la participación, ya que incluso errores menores en una solicitud pueden impedir que alguien vote en una próxima elección.


Se enfrentan muchos obstáculos aquí en Texas que, sin duda, será un año electoral interesante; pero, gracias a la colaboración en la planificación estratégica, se está trazando una hoja de ruta sobre cómo será Texas dentro de 5 a 10 años, buscando entender cómo se puede lograr una representación equitativa en todo el estado para la comunidad latina y para los demás grupos.

Jacqueline de Leon, abogada del Native American Rights Fund, ahí dirije un grupo de trabajo sobre derechos electorales, donde estan totalmente preparados para esta próxima elección, pero ciertamente es un hecho que los nativos americanos siguen encontrando obstáculos cuando intentan votar. En el NARF lideramos la Native American Voting Rights Coalition y parte de esa labor ha consistido en documentar las barreras que enfrentan los votantes nativos al intentar ejercer su derecho al voto.


Los votantes nativos tienen que recorrer 20, 30, 40, 50 o incluso hasta 100 millas para llegar a una urna o acceder a oportunidades de registro, viniendo desde reservas rurales, esto constituye, por sí mismo, una barrera absurda que enfrentan los votantes nativos. A menudo carecen de direcciones postales en sus hogares, lo que dificulta el registro y provoca un número desproporcionado de rechazos en sus solicitudes. Tampoco cuentan con servicio de entrega de correo a domicilio. Los nativos americanos se encuentran, en muchos casos, estructuralmente excluidos del proceso de votación.


Muchos cambios se articulan, bajo la Ley de Derechos Electorales de los Nativos Americanos (Native American Voting Rights Act), una iniciativa bipartidista en el Congreso que se promueve y garantiza el acceso al registro y a las oportunidades de votación, así como establecer requisitos para la aceptación de identificaciones tribales y buscaría eliminar la exigencia de presentar un domicilio o una prueba de residencia para poder votar, entre otras medidas destinadas a abordar estas barreras sistémicas e injustas. Asimismo, se ha estado dando seguimiento y luchando contra aquello que agrava estas fallas sistémicas: el racismo persistente y la falta de recursos asignados a las comunidades nativas americanas, a veces de manera muy deliberada para suprimir el voto indígena.




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