La atención médica rural al límite: ¿Quién puede permitirse mantenerse sano?


Más de 66 millones de estadounidenses viven en zonas rurales del país. Los habitantes de zonas rurales se enfrentan a una crisis creciente en cuanto a la asequibilidad y el acceso a la atención médica. Muchos han perdido su cobertura y sufren retrasos en la atención. Aproximadamente el 8.4 % de los estadounidenses que viven en zonas rurales carecen de seguro médico.
Es probable que el impacto se intensifique a medida que entren en vigor los cambios en Medicaid y la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). En general, cerca de 5 millones de estadounidenses perdieron su cobertura de seguro médico, ya que las primas mensuales aumentaron una media del 25 % en enero. Las organizaciones de defensa de la salud prevén que las primas volverán a subir un 15 % en enero de 2027.
La crisis se manifiesta de forma más aguda en el cierre de hospitales rurales: según datos de mayo de 2026 del Center for Healthcare Quality and Payment Reform (Centro para la Calidad de la Atención Médica y la Reforma de Pagos), 720 hospitales rurales corren peligro de cerrar.
American Community Media, en colaboración con la Fundación Robert Wood Johnson, llevó a cabo su sesión informativa nacional, donde los ponentes analizaron la crisis de asequibilidad de la atención médica rural, incluyendo una perspectiva directa desde el este de Tennessee, donde está previsto el cierre de 12 hospitales rurales.
Dra. Katherine Hempstead, asesora principal de políticas, Fundación Robert Wood Johnson, comenzó diciendo que las zonas rurales enfrentan desafíos de salud inherentes, presentan tasas de pobreza más elevadas que las no rurales. Muchas de ellas se enfrentan a un descenso demográfico y a un envejecimiento extremo de la población, gozan de peor salud que las zonas urbanas. Presentan tasas más elevadas de enfermedades crónicas y de tabaquismo, así como mayores tasas de mortalidad por causas externas y factores sociales determinantes de la salud, tales como una nutrición deficiente, el acceso limitado a alimentos nutritivos, los riesgos laborales y la exposición a productos químicos, etc. Otro problema en las comunidades rurales es la escasez persistente de profesionales de la salud; hay una tasa de profesionales por habitante mucho menor que en otras zonas, influyen las largas distancias.
El impacto de esa gran ley, una legislación que está teniendo efectos realmente profundos y catastróficos en el programa Medicaid, en particular. Y la estadística que estima una reducción de un billón de dólares a nivel nacional en el gasto federal destinado a Medicaid durante los próximos 10 años. Más personas dependen de Medicaid y de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). Esto significa que los hospitales dependen en gran medida de los ingresos provenientes de esos pacientes.

Los agricultores suelen ser trabajadores independientes y se han encontrado con que el mercado de seguros de la ACA les resulta de gran ayuda, y han registrado tasas muy elevadas de afiliación a dicho mercado; sin embargo, los aumentos en las primas han encarecido enormemente esa cobertura, esto es un duro golpe financiero para los agricultores.
El Fondo de Transformación de la Salud Rural fue una especie de medida inicial o un premio de consolación, o una oferta realizada al final de la ley "One Big Beautiful Bill" para intentar compensar parcialmente algunos de los impactos en las zonas rurales, se trata de una subvención federal de 50,000 millones de dólares que se asigna a los estados durante un periodo de 5 años, comenzando en 2026 y finalizando en 2030. A partir de octubre habrá varios tipos de restricciones en la elegibilidad para Medicaid basadas en el estatus migratorio de las personas, el acceso a Medicaid podría verse comprometido.
Dra. Amy Gordon Bono, médica de atención primaria, Tennessee, habló sobre algunas tendencias preocupantes en la atención sanitaria, la experiencia de una paciente que recientemente sufrió un derrame cerebral tiene poco más de 60 años de edad, no tiene acceso a Medicare, tampoco tiene acceso a un seguro médico patrocinado por su empleador. Ella trabaja cuidando a otras personas, aunque no puede costear su propia atención médica. Estaba inscrita en un plan de salud patrocinado por la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act), pero perdió su seguro cuando no pudo seguir realizando los pagos. Así que se quedó sin atención médica ni medicamentos y terminó sin seguro en un hospital rural del centro de Tennessee tras sufrir un derrame cerebral.
El hospital que brindó la atención no recibirá reembolso, la paciente sufrió un evento que cambió su vida y que era prevenible, pero los altos costos y las limitadas oportunidades laborales restringieron su acceso a la atención médica, su historia demuestra cómo el hecho de que el sistema de salud falle puede perjudicar a todos. Situaciones como esta, que implican atención no remunerada, contribuyen al cierre de hospitales rurales, lo que genera brechas en la atención para todos.
Los bajos pagos de los seguros privados son ahora una fuente importante de inestabilidad financiera para los hospitales rurales. Lamentablemente, la experiencia de esta paciente con derrame cerebral es bastante común en Tennessee. Muchos adultos menores de 65 años no tienen acceso a planes de salud patrocinados por el empleador y fallecen antes de poder acceder a la red de seguridad de Medicare.
Según un informe reciente del Center for Healthcare Quality and Payment Reform (Centro para la Reforma de Pagos y Calidad de la Atención Médica), la principal causa del cierre de hospitales rurales son las pérdidas incurridas al atender a pacientes con seguro privado.
Los factores principales que contribuyen a la mortalidad materna en Tennessee son: las afecciones cardiovasculares y las afecciones relacionadas con la salud mental.
Dr. Neale Mahoney, profesor de Economía, Universidad de Stanford; becario George P. Shultz, Instituto Stanford de Investigación en Política Económica, para él lo prioritario en la agenda y en las conversaciones en las que participa es revertir algunos de los recortes que ya han afectado a los hogares y a los hospitales, y que tendrán un impacto aún mayor al entrar en el nuevo año si no se abordan, y requisitos burocráticos excesivos en Medicaid que, con el tiempo, dejarán a unos 7.5 millones de personas sin cobertura de seguro, incluidas millones de personas en comunidades rurales.
Los recortes y la falta de prórroga de los subsidios mejorados, o lo que técnicamente se conoce como créditos fiscales mejorados para las primas en los mercados de seguros de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act). En las comunidades rurales, el 92 % de las personas tiene cobertura de seguro, pero para muchas de ellas, su seguro no responde cuando lo necesitan. En los últimos 20 años, hemos visto que los deducibles para quienes obtienen el seguro a través del trabajo han pasado de un promedio de 500 dólares a casi 2,000 dólares para una persona y al doble de esa cantidad para una familia.
Eso significa que, para muchos hogares, si un niño se resbala y se cae en un parque infantil, o si una persona sufre dolores en el pecho y acude a urgencias, una familia puede verse fácilmente expuesta a miles de dólares en gastos médicos, a pesar de tener quizás solo unos cientos de dólares en una cuenta corriente para cubrir emergencias. El problema fundamental del sistema de salud es que, si pierdes el empleo, pierdes el seguro médico. Debería existir una base sólida de seguro médico que genere confianza, que sea de alta calidad y que fomente la competencia en todos los mercados, garantizando así la seguridad de todas las familias.







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